Profesionales de diferentes áreas de la entidad participaron esta semana en una nueva Jornada de Cultura Esment, un espacio de encuentro pensado para compartir conocimientos, intercambiar experiencias y seguir trasladando a la práctica los valores que forman parte de nuestra manera de trabajar.
La jornada permitió conocer proyectos e iniciativas impulsados por distintos equipos, con el objetivo de reforzar una cultura basada en la transparencia, la colaboración y la mejora continua. A través de diferentes presentaciones, se compartieron experiencias relacionadas con el desarrollo profesional, la atención al cliente en los servicios de restauración y la importancia de generar espacios de aprendizaje entre compañeros.
Uno de los temas centrales fue el papel de la ética en el modelo deliberativo de Esment. Los participantes reflexionaron sobre la necesidad de pensar en equipo antes de tomar decisiones y de incorporar criterios éticos en este proceso. Preguntas como si una decisión es legal, si estaríamos dispuestos a defenderla públicamente o si seguirá siendo válida con el paso del tiempo sirvieron de guía para abordar situaciones complejas del día a día.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado en los debates. Las distintas intervenciones coincidieron en señalar las oportunidades que esta tecnología ofrece para facilitar determinadas tareas y mejorar procesos, especialmente en el ámbito de la atención y el apoyo a las personas. Sin embargo, también se puso de relieve una idea compartida: la tecnología puede ayudar en el trabajo, pero no sustituir aquello que resulta esencial en cualquier relación humana, como la escucha, la empatía, la confianza o el acompañamiento.
La Jornada de Cultura Esment volvió a convertirse así en un espacio para aprender, compartir buenas prácticas y seguir construyendo una organización coherente con su propósito, donde la innovación y la tecnología siempre estén al servicio de las personas.

