Más de 60 profesionales de Esment han participado durante las últimas semanas en una formación para fortalecer sus competencias como tutores y tutoras de empresa. El objetivo: ofrecer un mejor acompañamiento a las personas que se incorporan a la organización, ya sea para iniciar una nueva etapa laboral o para realizar un periodo de prácticas en alguno de los servicios y centros de la entidad.
La formación ha permitido adquirir nuevas herramientas y metodologías para facilitar los procesos de acogida, seguimiento y aprendizaje en el entorno de trabajo. Una tarea que, aunque a menudo se desarrolla de forma discreta, resulta clave para garantizar una buena experiencia de incorporación y favorecer el desarrollo profesional de cada persona.
En una organización como Esment, que cuenta con cerca de 1.000 profesionales y mantiene una apuesta constante por la formación y la mejora continua, el papel de los tutores de empresa tiene una importancia estratégica. Son, en muchos casos, la primera referencia para quienes llegan a un nuevo puesto de trabajo o inician una experiencia formativa dentro de la entidad.
Más allá de transmitir conocimientos técnicos, tutorizar implica acompañar, resolver dudas, facilitar la integración en los equipos y ayudar a comprender la cultura y los valores de la organización. De esta labor depende, en gran medida, que una persona se sienta acogida desde el primer día, gane confianza y pueda desarrollar todo su potencial.
